Colectivo Harte entrevista a:

Luis Vence. Nació en Argentina en el año 1968, en Rafaela, una pequeña ciudad de la provincia de Santa Fe. Y si bien su actuación profesional lo ubica en el campo de las finanzas y la educación universitaria, comenzó su vinculación con el arte desde muy joven, como columnista de revistas de arte, cultura y filosofía, publicando además varios poemarios y libros de cuentos.
En su ciudad natal organizó talleres literarios, experiencia que fue luego trasladada al ámbito de internet, y desde el año 2000 ha dedicado su actividad poética al desarrollo y difusión del haiku (poema de origen japonés) en idioma español. Ha participado en varias publicaciones y desarrollado talleres literarios centrados en dicha expresión poética.
Se ha dedicado también al arte visual, con base en la fotografía, participando en varias exposiciones a nivel local y regional, y de muestras para coleccionistas privados; desarrollando junto a otros colegas la técnica de la "FotoPoesía", una especie de “poesía visual” que combina fotografía y técnica poética (aunque sin el uso de palabras), en una interrelación de imágenes especialmente diseñada para transmitir una historia.
Su espacio web:http://www.galeria-luis-vence.blogspot.com/

1.- ¿Luis, qué es para tí la libertad creativa?
Es un tema crítico, rodeado de conceptos confusos, en el que no tengo opinión definitiva ni cerrada, y creo que nunca la tendré. En primer lugar, creo que hacer arte con libertad implica antes que nada: disfrutar y correr riesgos. Pienso que esa concepción es aplicable a todos los aspectos de la vida en que se necesite ser creativos (¿en cuál no?). Sin esas dos fórmulas de trabajo –disfrutar y correr riesgos–, me sentiría perdido y seguramente estaría creando obras de manera artificial y forzada. Correr riesgos incluye especialmente despreocuparse por encontrar un “estilo propio”. Yo le tengo un poco de recelo a la palabra “estilo”. En mi caso, lo que sí tengo claro es que si un estilo me ha alcanzado, no fui yo quien lo busqué. Si viene en forma natural, bienvenido sea. Pero volvernos locos por buscar o desarrollar un estilo, nos hace prisioneros de algo estático, la obra es afectada y el arte va muriendo poco a poco. Lo rígido y estático es sinónimo y característica de lo muerto. Y siempre temo que el estilo me vuelva rígido. Contra eso tengo una lucha consciente. También es oportuna esta pregunta para decir que no estoy de acuerdo con el “vale todo” que habitualmente se confunde con la libertad creativa. Estoy en contra de lo que llamo la “transgresión desinformada”. Yo creo que para romper reglas estéticas en el arte, primero hay que conocerlas y aprenderlas. Sólo así somos verdaderamente libres para crear. Sólo así adquirimos la capacidad para emprender una transgresión ilustrada y consciente, y por lo tanto efectiva, y no efectista.


2.- ¿Qué visión tiene Luis Vence de la vida, es decir, cuáles son tus pilares, tus deseos, tus sueños...?
Mi visión de la vida es simple. No siempre fue así, al contrario, yo diría que se volvió simple por exceso y saturación de complejidad. Como decía un poeta, ando en batalla de sencillez. No suelo cultivar demasiados deseos o sueños, ya que eso genera una tensión de insatisfacción ilusoria que nos aleja de la felicidad. Yo sólo procuro paz y plenitud, honrando los pequeños y triviales milagros cotidianos, el instante. Por supuesto que algún horizonte de planificación se tiene que cultivar para tener cierto orden en la vida, ya que entiendo (y esto tiene mucho que ver con la pregunta anterior), que el orden y la autodisciplina son bases fundamentales de la creatividad. Con orden, la cabeza se despeja, y está disponible para el acto creativo. Por supuesto que ésto que digo debe ser tomado como una visión personal de la vida y del acto creativo. Y como tal, se trata de una “receta” sólo válida para mí mismo. Yo creo que cada uno tiene que buscar su camino y su método personal. No hay caminos universalmente válidos.

3.-¿En qué métodos se basa tu trabajo?
Buena parte, en el azar. Salgo con mi cámara a la cacería del instante aleatorio. Luego, vuelco a mi base de imágenes los diferentes retazos de realidad que voy cosechando en aquellas salidas. Posteriormente viene la etapa en que dichas imágenes se interrelacionen unas con otras. Es cuando imágenes muchas veces distantes en el espacio y en el tiempo se juntan de manera armónica y fluida, diría que casi sin mi intervención consciente, para formar una historia o conjunto fotopoético. Finalmente, busco un título para la obra, un paso que considero también muy importante y crítico (quizá por mi “deformación de oficio poético”). Ese es más o menos el proceso que suele darse en la concepción de la mayor parte de mis obras.

4.- ¿Podrías comentarnos alguna de ellas con más profundidad?
"La Espera" Una de mis obras a la que le tengo especial afecto.
Es un conjunto fotopóetico compuesto por cuatro fotografías que fueron tomadas en lugares diferentes y en tiempos distantes entre sí. Fue una de mis primeras fotopoesías, yo diría que la primera en la que realmente encontré un disfrute especial al trabajar la imagen. Supe que “había algo allí” que valía la pena ser explorado. La fotografía de la niña (mi hija mayor) fue tomada en un nublado día de la primavera de 2006. Ella tenía el cabello revuelto por el fuerte viento y una mirada reposada. Antes de formar parte de este conjunto, bauticé a dicha fotografía como “Rebelde Hair” (es muy raro que yo le ponga nombre a una fotografía individual). Y volcada luego a mi base de imágenes, pronto encontró compañeras en mi mesa de trabajo. En este caso, la fotografía de mi hija fué la que fundó esta historia. Luego encontró compañía en el autorretrato que había obtenido junto a una ventana. Suelo hacer estos experimentos, tratando de testimoniar mis diferentes estados de ánimo, dejando que surja lo que siento en ese momento. Funciona también como una especie de autoterapia psicológica. Luego se unieron la imagen del sol en el bosque (obtenida durante un paseo vacacional) y una imagen de escáner muy posterior a las tomas anteriores (en realidad, las tres imágenes antes comentadas no encontraban compañía de una cuarta, por lo que tuve que crear la imagen de las manos en mi mente y luego recrearla en la realidad física). La imagen de mi mano fue escaneada, obtenida en una sola toma, desplazando el brazo a medida que el lector de escáner iba avanzando.
Ocurre a veces que las fotografías se buscan para crear un conjunto en base a parámetros conceptuales, en otros casos también son los parámetros físicos los lazos de unión (formas, luces, colores, tonos). En este caso se dio un doble encuentro, ya que las imágenes comparten no sólo un eje central conceptual, sino también un color y tono predominantes.


5.- ¿Cuáles son tus proyectos presentes y futuros?
En este camino de la Fotopoesía, yo he transitado por dos vías diferentes aunque vinculadas. A través de mi galería virtual, tengo la oportunidad de publicar las obras en crudo, como trabajos en progreso, y recoger comentarios de una multitud de visitantes de variados países, sin límites geográficos, de idioma o culturales en general. Además de hacer gran cantidad de amigos distantes geográficamente, eso me ha dado la oportunidad de intercambiar conocimientos, de aprender de otros que están explorando técnicas o conceptos novedosos y aún no vistos o explorados en las muestras o galerías convencionales. Hay un mundo artístico “under” muy interesante y rico en Internet, especialmente a partir del fenómeno de los blogs y otras formas dinámicas de intercambio. Pero también incursiono en el “mundo real” de las galerías y muestras, y la hora de la verdad final en cuanto a la calidad de una obra fotográfica es cuando uno decide ir al laboratorio fotográfico, imprimir, enmarcar y mostrar la obra colgada en un muro.
Así que mis proyectos tienen que ver con ambos ámbitos. En Internet, seguir mostrando la obra en mi galería virtual, a la vez que estoy analizando proyectos individuales y colectivos relacionados con la generación de material pedagógico relativo a la fotopoesía. Soy un apasionado de la enseñanza, así que me seduce mucho la idea de explorar un camino de enseñanza fotopoética. En cuanto a muestras y publicaciones editoriales, estoy trabajando en una nueva colección especial para una muestra a realizarse en Colombia en el mes de diciembre, también en otra nueva serie que comenzó con obras exclusivas para la revista Luna Zeta de México, y para las próximas ediciones de algunas exposiciones internacionales de Argentina, tales como Expotrastiendas y Arteclásica, en las cuales ya participé en las ediciones anteriores.
Eso en cuanto a ámbitos y formas, pero en cuanto al hecho artístico, en lo que hace al fondo de la esencia fotopoética, mi sentimiento es que aún estoy en la superficie, acariciando o apenas raspando la piel de la fotopoesía; y mi deseo es penetrarla hasta los huesos.


6.- ¿Qué le dirías a todos aquellos artistas que deseen aventurarse en este mundo del arte, y en especial, de la fotopoesía etc...?.
Que hay que indagar, explorar, investigar, no desvelarse por encontrar un estilo personal, que hay que correr riesgos, y que uno debe hacer aquello con lo que disfruta. En muchas ocasiones, parir una obra es un hecho doloroso, pero es un dolor dulce y reconfortante. Insisto en lo ya dicho anteriormente. Si uno no disfruta o no se divierte, no le sirve ni a la persona ni a la obra, y eso se nota. Y algo muy importante: nunca sentirse o pretenderse artista; en todo caso sí “aprendiz de artista”, aún en el caso de que se logre cierto renombre (yo diría que más aún en esos casos). Explorar, sentirse un eterno explorador, creo que por ahí está la clave de cierto éxito (entendiendo al éxito, antes que nada, como la capacidad para sentirse satisfecho uno mismo con lo que se hace).


7.- ¿Algo que se quede en el tintero?
Me parece importante decir que, en fotografía, el principal equipo está conformado por la trilogía de ojo, corazón y cerebro. Veo con preocupación, especialmente en muchos foros de Internet, cómo la gente interesada en fotografía pierde un valioso tiempo debatiendo entre las diferentes calidades técnicas de las cámaras, cuando luego viene alguien con una camarita compacta y emociona más que aquel que cuenta con una supercámara réflex de última generación. Que no se me malentienda: el equipo es importante, aunque especialmente importante es saber utilizarlo bien. Pero el principal secreto está en el “lado humano”, y creo que ésto es igualmente válido para la fotografía como para otras disciplinas.




Gracias Luis!!

Ha sido un verdadero placer hartístico haberte conocido.
Infinitas gracias por mostrarnos que existe un grandioso mundo en la mente de un Fotopoeta, y sobre todo, nos quedamos encantados con tu sencillez y cercanía mostradas.
Hermosa Argentina y bello el Harte de Luis Vence...



Colectivo Harte.